Iglesia de Santa Catalina (Iglesia de Viñeros), Málaga

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Iglesia de Santa Catalina (Iglesia de Viñeros)

Imagen de San Martín de Porres en la Iglesia de Santa Catalina (popularmente conocida como Iglesia de Viñeros o de las Catalinas, y hasta hace poco llamada Iglesia Conventual de la Aurora María y Divina Providencia), de la ciudad de Málaga – Foto: Pepe y Paqui

La iglesia de Santa Catalina es un edificio del siglo XVIII cuyo diseño fue pensado para la vida conventual. Se trata de una construcción de “un barroco depurado en cuanto a la decoración, asimilando formas del rococó con cierto sentido de austeridad, pero sin la frialdad del neoclasicismo”, según detalla la historiadora Rosario Camacho en la ‘Guía histórico-artística de Málaga’. Las madres dominicas llegaron a Málaga en 1720 y se instalaron en la ermita de la Aurora María, en la calle Puente. En 1759 recibieron la donación de unas casas en la confluencia de las calles Andrés Pérez y Muro de las Catalinas -de ahí el origen de su nombre actual- en las que se construyó el convento, al que se trasladaron en 1787. En 2013 la hermandad de Viñeros se encarga del culto de la iglesia de Santa Catalina. El Obispado firmó el documento de cesión del uso del templo -durante 15 años- después de que asumiera la propiedad de la iglesia tras la marcha a Antequera de las últimas religiosas  dominicas que residían en el convento. En Mayo de ese mismo año (2013), el Nazareno de Viñeros regresó por fin a su sede canónica: la iglesia que a partir de entonces pasa a denominarse Santa Catalina. La hermandad, cuya denominación oficial es Muy Ilustre, Antigua y Venerable Hermandad Sacramental de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Viñeros, Nuestra Señora del Traspaso y Soledad de Viñeros y San Lorenzo Mártir, es miembro de la Agrupación de Cofradías que participa en la Semana Santa malagueña, concretamente el Jueves Santo.

Cristo de Viñeros

Hermandad de Viñeros

San Martín de Porres, orante y penitente

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La virtud esencial de la oración es la humildad. 

La oración y el trabajo fueron las coordenadas en las que siempre se enmarcó la vida de San Martín. En aquel inmenso ámbito conventual, en claustros y capillas, en escaleras y celdas, en talleres y enfermería, siempre estaban a la vista las imágenes del Crucificado, de la Virgen y de los santos. En aquella silenciosa colmena espiritual dominicana el estudio y el trabajo se desarrollaban en una oración continua.

Fray Martín se veía especialmente atraído por la capilla de la Virgen del Rosario, y allí se recogía por la noche y en el tiempo de silencio por la tarde. Al paso de los días, la celebración de la eucaristía, que solía ayudar en la capilla del Santo Cristo, el Rosario, la celebración en el coro de las Horas litúrgicas y del Oficio Parvo, eran para nuestro santo fraile tiempos de gracia y de gloria…

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Fray Martín vivía ardientemente con Dios, una profunda amistad nacida del trato íntimo en la oración. Por eso fue santo y feliz.

Junto al Crucifijo y la Virgen María, su devoción predilecta era la eucaristía. Le fue dado permiso, cosa rara entonces, de comulgar todos los jueves, y para no llamar la atención, esos días recibía la comunión fuera de la misa. En el coro había hallado un rincón donde podía ver la eucaristía, escondido de todos, en adoración silenciosa, durante horas del día y de la noche. Su amigo don Francisco de la Torre, oficial de la guardia, que le estaba buscando, le encontró allí una vez en oración extasiada, de rodillas, alzado a unos palmos del suelo. Según muchos testigos, fray Martín tuvo numerosos éxtasis y arrobamientos en la oración, y con frecuencia fue visto, estando en oración, levantado del suelo, envuelto en luz y abrazando al Crucificado.

Su devoción a Cristo Crucificado fue inmensa. En el convento de Santo Domingo hay un tríptico en el que el pintor representó a Cristo llevando la cruz y a San Martín de rodillas. De la boca de Jesús salen estas palabras: «Martín, ayúdame a llevar la Cruz», y de la de Martín: «¡Dios mío, Redentor, a mí tanto favor!».

Del libro “San Martín de Porres, humilde mulato peruano” (José María Iraburu)

Iglesia del Monasterio de Santo Tomás (Ávila)

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Convento de Santo Tomás - ÁVILA

Retablo mayor -visto desde el Coro-, realizado por Pedro Berruguete (Foto: Wikipedia)

San Martín de Porres (Ávila)

Imagen de Fray Martín de Porres en una de las capillas de la iglesia de Santo Tomás (Foto: Jesús Moreno P.)

SMP Iglesia Santo Tomás - Avila

Otra perspectiva de la imagen de Fray Martín

El Real Monasterio de Santo Tomás es un emblemático convento dominico de finales del siglo XV de estilo gótico que se encuentra en la ciudad de Ávila (provincia de Ávila, Castilla y León). Su fundación data de 1480, en honor del dominico Santo Tomás de Aquino. Las obras comenzaron bajo la dirección de Martín Solórzano y los mecenazgos de Hernando Núñez de Arnalte, Fray Tomás de Torquemada y, principalmente, con el patrocinio de los Reyes Católicos. Cuenta con tres magníficos claustros (Claustro del Noviciado, Claustro del Silencio y Palacio Real de Verano o Claustro de la Universidad) y un retablo mayor, que preside la  Capilla Mayor de la Iglesia, realizado por Pedro Berruguete. El tercer claustro, Palacio de Verano de los Reyes Católicos, alberga un Museo de Arte Oriental de una gran riqueza. Este museo, abierto en 1964, alberga piezas de bronce, porcelanas, marfiles, joyas, y otras, procedentes su mayor parte de China, Japón, Vietnam y Filipinas. La iglesia destaca por su planta de cruz latina y en su interior destaca el Coro conventual, una pieza maestra de talla flamígera por su amplitud y su magnífica sillería de nogal. También debemos destacar el centro del crucero donde se encuentra el sepulcro del príncipe Don Juan, obra de Doménico Alessandro Fancelli. El monasterio ha sufrido algunas vicisitudes a lo largo de la historia: saqueado durante la invasión francesa, abandonado tras la desamortización de Mendizábal y afectado por incendios en 1699 y 1936. El Convento de Santo Tomás de Ávila está catalogado Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento, siendo declarado en publicación oficial en el año 1931. Una curiosidad del mismo es que la flor de lis, símbolo de pureza del cuerpo y alma e icono dominico -la cruz flordelisada es uno de los blasones utilizados por la orden a la dominicana a lo largo de la historia-, se encuentra labrada en piedra, madera y rejerías de forja por todo el monasterio. Por último, es en el año 1973 cuando queda constituida la Parroquia de Santo Tomás, pues hasta entonces había sido siempre iglesia conventual.

Monasterio de Santo Tomás (Ávila)

Real Monasterio de Santo Tomás

La caridad enriquecedora de Fray Martín

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Fray Martín, caridad enriquecedora

Martín nació en Lima en 1579, 69 años después de la llegada y defensa de los indígenas de los primeros dominicos, llegados a la Isla la Española (República Dominicana). El fervor de esos primeros evangelizadores, también había calado en estas tierras. Martín era uno de la inmensa mayoría de excluidos socialmente, pero Dios tenía un proyecto en él, convertirlo en un testigo del evangelio del amor y de la vida.

Él era pobre, con un corazón abierto a Dios y a su prójimo. Su humildad lo hacía semejante en todo a los pobres. Y los enriquecía con su amor. Hacía las cosas simples de la vida con amor. Trabajaba con sus manos, procuraba el pan y la medicina para el más necesitado. Su identificación con Cristo era profunda, que su oración, su contemplación lo llevaba a la práctica de un sincero amor por su prójimo.

Había conocido dos ambientes: el de su padre Don Juan de Porres, que era Gobernador de Panamá y el de su madre Ana Velásquez, que influye con su fe y su amor en Martín.

Un día toca las puertas del Convento de la Santísima Virgen del Rosario. Y allí profundiza:

1. La contemplación de Cristo sufriente en el rostro de los pobres. El amor a la Eucaristía y la protección maternal de María.
2. El inmenso amor de Jesús hacia los pobres y enfermos. La alegría de servirlo en ellos, curándolos con sus manos.
3. Ser testigo de la vida: amando la naturaleza y cultivándola, cosechando los frutos de la tierra para compartirlo con los necesitados.
4. Buscó la justicia de Dios, basado en la caridad y la paz.
5. Su humildad lo hizo buscar siempre la verdad. Y predicó con el testimonio de vida.

caridad enriquecedora

Hoy la figura de Martín, es un ejemplo de vida cristiana que nos invita a ser defensores de la vida como don de Dios. Cuidar y proteger la tierra. Buscar caminos de reconciliación con justicia, para que exista una paz estable.

Martín nos enriquece con su caridad, porque nos hace abrir nuestro corazón a un Dios misericordioso y compasivo, que acompaña al necesitado en su camino. Y  nos alienta a ser mejores personas, a saber leer en los acontecimientos diarios la presencia de Dios, manifestado en su hijo Jesús, a seguir sembrando las semillas del evangelio: la verdad, la justicia, la defensa de los más desprotegidos. El que escucha a Dios, escucha el grito de los pobres que gimen. Y Martín comprendió esta realidad de la vida. No se dejó abatir por el temor, el miedo, el egoísmo. Buscó y amó a Dios y a su prójimo con sincero corazón.

 Fr. Héctor Herrera, O.P

Padre José de Anchieta, nuevo santo canario

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Una canonización que llena de alegría a los canarios y de vivas a nuestro nuevo santo. ¡Que el Padre José de Anchieta nos bendiga a todos!.

El nuevo santo José de Anchieta nació en La Laguna un 19 de marzo de 1534. Aún muy joven, hacia 1548, se traslada a Coimbra (Portugal) para proseguir sus estudios en la prestigiosa universidad de aquella ciudad. Una vez completada su formación académica marcha como misionero a Brasil, donde se convirtió en gran defensor de los derechos de los indios frente a los abusos de los colonos; además de realizar una gran labor en la docencia y predicación del Evangelio, particularmente entre los oprimidos a quienes prestó toda su atención. El cuidado a los enfermos y moribundos fue otra de sus grandes preocupaciones, junto al fomento y conservación de las lenguas nativas del país de las que fue un gran estudioso. Famosas fueron sus Cantigas devotas “De Beata Virgine Dei Matre María” escritas en portugués y tupí. También importantes son los estudios que desarrolló sobre etnografía, botánica y zoología. Maestro de la pobreza y de la obediencia, erudito, servicial, humilde e incansable trabajador, muy devoto de la Pasión de Cristo, falleció el 9 de Junio de 1597 en Reritiba, la actual Anchieta (Brasil). Desde entonces han sido multitudinarios los milagros obrados por intercesión del Padre Anchieta.

Juan Pablo II lo beatificó el 22 de junio de 1980, llamándole el “Apóstol de Brasil” (homilía del Santo Padre durante la misa en honor del Padre Anchieta); y en el día de hoy el Papa Francisco lo declara como santo, elevándolo a los altares por toda la Iglesia universal. Será declarado santo por decreto, sin una ceremonia formal y sin la necesidad de que se haya producido un milagro a través de su intercesión. Se reconoce la santidad de la persona por su sobresaliente testimonio de amor a Dios y al prójimo a lo largo de su vida. Este procedimiento de “canonización equivalente” ha sido utilizado por los pontífices para declarar oficialmente la santidad a personas que murieron hace mucho tiempo y a quienes la Iglesia ha reverenciado como santos por siglos, o sea, en causas históricas. Su festividad se celebrará el 9 Junio de cada año.

Padre Anchieta

Imagen del Padre Anchieta que se venera en la Catedral de La Laguna (P. José Siverio Pérez, 1980). También en la catedral se encuentra un relicario que contiene unas astillas de los huesos del nuevo santo. Además, en la basílica de Nuestra Señora de Candelaria se encuentra -en la entrada al camerino de la Virgen- un óleo sobre lienzo adosado a la pared que lo representa fundando la ciudad de Sao Paulo mientras tiene una aparición mariana (obra de José Aguiar García).

Oración a San José de Anchieta

Señor Dios todopoderoso, que de entre tus fieles
elegiste a San José de Anchieta para que manifestara a sus hermanos
el Camino que conduce a ti, concédenos que su ejemplo
nos ayude a seguir a Jesucristo, nuestro Maestro,
para que logremos así alcanzar un día, junto con nuestros hermanos,
la gloria de tu Reino eterno.
Por Jesucristo, tu Hijo y nuestro Señor.

anchieta 1

Fiesta del Padre José Anchieta, S.J.

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padreanchieta

Revista Anchiétea Nº1 (pdf)

Convento de las Dominicas Dueñas de Cabañales (Zamora). La devoción a Fray Martín

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Convento de Cabañales

Monasterio de Santa María la Real de las Dueñas MM. Dominicas de Cabañales (Zamora).

Los orígenes de este monasterio, ubicado en el barrio de Cabañales de la ciudad de Zamora, datan del siglo XII, de un beaterio donde se alojaban las familias de los caballeros que acudían a la guerra. Posteriormente se convirtió en un convento de la Orden de Predicadores. En el S. XIV, hacia 1540 aproximadamente, se trasladan al edificio que en la actualidad permanece como Orden de Clausura de monjas dominicas. También aquí se encuentra la sede de la cofradía de la Virgen de la Esperanza, que sale en procesión la mañana del Jueves Santo.

San Martín - Monasterio de Santa María la Real de las Dueñas MM. Dominicas (Cabañales - Zamora)

Imagen de San Martín de Porres en la iglesia del Convento, que cuenta con un buen número de devotos en Zamora

Procesión

Convento de las Dominicas Dueñas (Cabañales - Zamora)1

Un númeroso grupo de fieles, además de acudir a la celebración del triduo en honor a Fray Martín en el monasterio de las Madres Dominicas de Cabañales, gusta de acompañar a los Amigos de San Martín de Porres en la tradicional procesión con motivo de su festividad. Una forma de dar gracias por los prodigios obrados en esta bella localidad.

San Martín - Monasterio de Santa María la Real de las Dueñas MM. Dominicas (Cabañales - Zamora)

Dentro de este grupo de fieles amigos de Fray Martín se encuentra una agrupación de mujeres, las “Amigas de San Martín de Porres”, que mantienen con cariño y gran fervor la devoción al santo mulato en la ciudad de Zamora desde hace 32 años. Todos los 3 de noviembre de cada año, con esmero preparan y sacan al santo en procesión para que bendiga la ciudad y así mismo, con sus dones e intercesión, a todas y cada una de estas mujeres. También el personal del servicio de limpieza del ayuntamiento asiste a la ceremonia para honrar al que es su santo patrono, además de portar las andas. Una vez finalizada la misma, cumpliendo con la tradición, se reparte el riquísimo pan de anís de San Martín entre los feligreses.

Estas buenas amigas Fray Martín siempre lo han tenido presente durante todos estos años. Primero con una imagen pequeña que custodiaban las monjas del convento. Luego, con tiempo y dinero, la actual imagen: de mayor tamaño y con una novedad respecto a las representaciones más comunes de San Martín de Porres, ya que porta en una de sus manos la Sagrada Escritura, cimiento de la fe verdadera que le enseñó a triunfar. Una imagen que en el amor y calor de su hogar conventual se ha convertido en un instrumento providencial para unir en la fe cristiana y en el amor de Dios a todo tipo de razas y culturas y, cómo no, a los propios zamoranos.

Siervo de Dios Fray Juan de Jesús, humilde lego franciscano

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Fray Juan de Jesús

Hermano, Fray Juan de Jesús, tu que estas en la presencia de Dios, ruega por nosotros pecadores. Dios mío, te doy gracia por esa vida tan extraordinaria que Tú nos has dado, para que tomáramos ejemplo de ella para seguirte a Ti.

Fray Juan de Jesús Díaz nació en el municipio de Icod de los Vinos (Tenerife), en el seno de una humilde y cristiana familia dedicada a las labores de labranza. Fue bautizado en la Iglesia Parroquial de San Marcos el 20 de diciembre de 1615, recibiendo el nombre de Juan, en recuerdo de su abuelo materno Juan Díaz, del que además tomó el apellido. Juan era descendiente -por línea materna- del Mencey de Daute, el noble guanche Diego de Baute o Ibaute.

Desde muy joven comenzó a trabajar como aprendiz en el oficio de tonelero, por entonces una próspera actividad debida a la gran tradición vitivinícola de la comarca y al pleno auge de las exportaciones por aquella época. Padeció los continuos maltratos del patrón del taller de toneles donde trabajaba, conducta beligerante que soportaba con oración y penitencia. Un día, víspera de la fiesta de San Juan, sufrió un accidente que le hizo perder el ojo izquierdo por las quemaduras sufridas al caer a una hoguera. Siempre llevó con cristiana resignación este incidente. Precisamente por ello es invocado para las personas con problemas de visión y ceguera.

Fray Juan de Jesus 1

Yo no vine a la Religión a buscar a Dios, sino a conservarlo.

Se traslada al municipio de Puerto de la Cruz para perfeccionarse y prosperar en su oficio. Frecuenta la iglesia de Nuestra Señora de la Peña de Francia, y es en este lugar donde tiene lugar uno de los más reconocidos relatos sobre él: cuando se encontraba delante de la Iglesia entró en éxtasis y, según el testimonio de los presentes, se elevó con los brazos en cruz, levitando calle abajo hacia la popular plaza del Charco hasta llegar a la costa. A la muerte de su madre en 1646 ingresó en el convento franciscano de San Juan Bautista de Puerto de la Cruz, donde profesa como lego recibiendo el nombre de Fray Juan de Jesús, tras ser preparado espiritualmente por su confesor el Reverendo Padre Fray Mateo de Aguilar.

Fray Juan de Jesús, la Siervita y Amaro Pargo

“Fray Juan de Jesús, la Siervita y Amaro Pargo”

Otro hecho destacado en su vida es que fue contemporáneo y conoció a la también Sierva de Dios Sor María de Jesús de León Bello y Delgado (popularmente conocida como “La Siervita”), cuyo cuerpo permanece incorrupto en el convento de Santa Catalina de la ciudad de San Cristóbal de La Laguna, y a la que ayudó espiritualmente con su sabios consejos:

La popular Sierva de Dios, cuyo cuerpo incorrupto conservado en el monasterio de las Madres Catalina, en La Laguna, proclama su santidad, tiene el comienzo de su vida de religiosa vinculado a la intervención de Fray Juan de Jesús, que le dio las primeras lecciones espirituales. Cuando éste pasaba por las casas de La Laguna en demanda de limosnas para los pobres, siempre era atendido en la de los tíos y protectores de la Sierva de Dios, y les agradecía sus donativos con prudentes advertencias y sustanciosas pláticas, que escuchaba la joven María con gran devoción, la cual, por sus consejos, comenzó a frecuentar los sacramentos en la vecina iglesia de la Concepción. También hasta el retiro del convento de San Diego del Monte solía efectuar escapadas en compañía de una amiga, para escuchar la doctrina del lego y poderle comunicar los cuidados de su espíritu. En la iglesia recibía los Sacramentos y así crecía su amor a Dios. Estas escapadas las hacia con tal brevedad, incluso enfrentándose a los rigores del invierno, que apenas su familia notaba la ausencia. Se cuenta que, cuando residió la virtuosa joven entrar en religión en el convento de las Catalinas, a pesar del sigilo y la urgencia que se tuvo para que hiciera la profesión, Fray Juan de Jesús tuvo revelación sobrenatural de la noticia, por lo que, temprano, se dedicó a recoger flores, ramas y hierbas olorosas. Extrañados sus compañeros al verlo en tal actitud, lo interpelaban sobre su finalidad, qué fiesta había, a lo qué él respondía: -! Es para el dueño, porque hoy se casa¡ Una hora más tarde, un borriquillo era conducido por un campesino con el frondoso cargamento, para detenerse frente a la puerta reglar del convento de las Catalinas, y, las admiradas religiosas supieron que era un envío de Fray Juan de Jesús como presente a María, para que se adornara la iglesia con motivo de sus desposorios místicos, que era la joven que iba a ver adornada de tantas virtudes y santidad. Aún en el convento de estas monjas se conserva como preciada reliquia un rosario con cuentas de madera que, según la tradición, fue regalado por el Siervo de Dios a Sor María de Jesús.

(Del libro de D. Domingo Martínez de la Peña, “La Iglesia de san Marcos de Icod de los Vinos”)

SIERVO DIOS

Hermanos, quien deja de pecar ama a Dios

Una vez lego de la Orden de San Francisco, y después de algún tiempo en el convento de San Juan Bautista, fue trasladado al Convento de San Diego del Monte en San Cristóbal de La Laguna, donde adquirió fama de santidad por su especial humildad, caridad con los pobres y enfermos, espiritualidad y prodigios, con frecuentes éxtasis y visiones celestiales. Tuvo una gran devoción a la Cruz y a la Virgen María.

Aquejado de una grave enfermedad y quebrada su salud debido a los trabajos y a las duras penitencias impuestas, falleció el 6 de Febrero de 1687 a la edad de setenta y un años, en el mismo convento de San Diego del Monte donde residía. Actualmente La asociación de laicos Amigos de Fray Juan de Jesús de Icod de los Vinos se ha propuesto rescatar del olvido su figura. La muerte del Siervo de Dios quedó justamente retratada en las páginas de “Vida del Venerable Siervo de Dios Fr. Juan de Jesús” del Padre Fray Andrés Abreu (sin duda, un documento clave para una futura canonización). Recientemente ha salido publicada una cuidada edición de la obra del Padre Abreu a cargo del Instituto de Estudios Canarios. Además, en la citada obra se aborda, con gran interés, destacados aspectos históricos y religiosos de la sociedad tinerfeña del siglo XVII:

“Dispusole el entierro para el siguiente dia à que convocò el dolor, y la devocion toda la Ciudad, y grà parte de los lugares comarcanos, Sàta Cruz, Tacoronte, el Sauzal, y MatanÇa; llamando la noticia de su muerte à quantos avia tenido atentos la experiencia de sus altos fervores, y el clamor de la fama de su perfecta vida. Y Dios que es quien mueve los grandes, y piadosos concursos en semejantes lances, para honrar en el fin de sus días à sus grandes amigos, conmutando sus abatimientos en honras, sus humildades en aprecios, sus persecuciones en glorias, levantando a los humildes, y fieles Mardoqueos de el abatimiento de los zaguanes, para que les sirvan de pajes los Amanes altivos, los aclame el pregon, los passee el respecto, los celebre la Fama, y los admire el mundo, conmoviò los coraÇones de tantos lugares, y pueblos, para que concurriessen à venerar el bendito cadáver, à besar las plantas del humilde, à codiciar las migajas de su xerga grossera.” 

Tumba de Fray Juan de Jesús (Ermita de San Diego)

Aquí yace el Siervo de Dios Fray Juan de Jesús, muerto en 6 de febrero de 1687:

Aquí se custodian los despojos de Fray Juan de Jesús, religioso lego de los menores de San Francisco, nacido en Icod en donde fue bautizado en 20 de Diciembre de 1615. Tomó el hábito de la orden Seráfica en el Convento de San Juan Bautista del Puerto de la Cruz, en 22 de Julio de 1646, pasando poco después a ser profeso de ésta santa casa de San Diego del Monte, en donde vivió hasta su muerte ocurrida en 6 de Febrero de 1687. Fue religioso de rarísima humildad y pobreza. Con el dulce encanto de su palabra y ejemplo ponía fuego de amor de Dios en los corazones más tibios y con sus fervorosos clamores sobre el juicio, temor saludable en los más obstinados. R.I.P.”.

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A FRAY JUAN DE JESÚS. (1615 – 1687)

Sencillez y Rectitud
fue su fuente de Grandeza
de Corazón, y Pureza
de Sentimiento y Virtud.
 
Fue en Icod su humilde cuna,
Juan Díaz, de padres pobres,
aunque con ancestro noble,
y falleció en La Laguna.
 
En San Marcos bautizado,
fue aprendiz y tonelero,
descalzo y sufrido obrero,
de su patrón maltratado,
que en Vísperas de San Juan,
a la Hoguera lo lanzó,
y en Garachico perdió
su ojo izquierdo al dañar.
 
Los domingos asistía
a la Misa, sin fallar,
a en ella participar
de Oración y Eucaristía.
 
Para poder acceder
a Lego, con gran esfuerzo,
y aprender el Santo Texto,
llegó por fin a leer.
 
Ayudaba en el Convento
cual ejemplar Franciscano,
la limosna con su mano
salía, y alimento,
por las calles a pedir.
También iba a predicar,
a los enfermos cuidar
y a los pobres asistir.
 
Fray Juan, el Siervo de Dios,
es imagen venerable,
por su Labor Admirable,
su Fe, Milagros y Amor.

Domingo Ruíz Guzmán

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El Siervo de Dios Juan de Jesús (vídeo)

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El amigo Martín de Porres

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un amigo

El amigo Martín de Porres (1579-1639)

Por el P. Hernán Jiménez Salas OP

De este hombre de Dios se puede hablar tanto. Sólo tomaré dos hechos que marcaron mi vida y mi relación con él y que me llevan a considerarlo un verdadero amigo que me conduce a la vez al gran y único Amigo: Cristo Jesús. Los dos testimonios que les propongo fueron recibidos por personas que yo conocí (después de 1994), en el convento de Lima, y que demuestran el gran amor que San Martín de Porres nos tiene a cada uno de nosotros.

El primer hecho

Dios en su infinita bondad, tiene sus medios y sus caminos para llevar adelante una obra de caridad en favor de sus hijos e hijas. Esto sucedió con Juan Carlos entre los años 70. Tenía un tumor a la base del cerebro. Después de todos los análisis y diagnósticos el especialista le comunicó que era imposible operarlo y que sólo ‘un milagro’ le podría curar. Cada día sufría de dolores agudos, que no le dejaban llevar su vida con tranquilidad. Él en su fe comenzó a suplicar a Dios que le ayudara dado que era su hijo; y una tarde, después del almuerzo se quedó dormido sobre la mesa y soñó que se abría el cielo y bajaba una persona que le decía: “Dios ha escuchado tus súplicas y oraciones y me ha enviado a curarte, yo soy san Martín de Porres”. Luego Juan Carlos sentía que le abrían la base del cráneo y después le suturaban la herida. Él pensaba que se trataba simplemente de un sueño bello, pero cuando se despertó se sentía bien, ya no tenía estos dolores inaguantables. Pasados algunos días, fue a visitar a su doctor quien luego de todos los análisis y exámenes médicos, le comunicó que el tumor había desaparecido. Comenzó a averiguar quién era ese santo y cuando lo supo, se convirtió en un verdadero devoto de san Martín. Cada jueves venía al convento de Santo Domingo de Lima para limpiar la capilla-celda del santo.

Un segundo hecho

Roberta es una joven madre que tiene la mitad del cerebro casi muerto, así que su médico no sabe cómo es posible que lleve su vida y su trabajo normal y sin problemas, ya que debería tener paralizada la mitad del cuerpo. Ella contaba su historia diciendo que no conocía a san Martín pero que una noche soñó con él y escuchó una voz que le decía: “Ve al templo de Santo Domingo de Lima, allí encontrarás la curación”.

Se caía en la calle, en su casa, no podía caminar sola. Su cuerpo no tenía equilibrio y tenía problemas de visión. Era casi una inválida. Ella rezaba, suplicaba a Dios que le ayudara a sanarse porque su niña era muy pequeña y tenía necesidad de ella. Dios escuchó su oración y a través del sueño le indicó el camino. Hizo el viaje a Lima y al ver la imagen del santo comprendió el sentido de su sueño, y poco a poco retomó su vida normal. La última vez que la encontré en 2005, la vi feliz y convertida en una asidua devota de san Martín de Porres.

Estos dos casos, entre muchos otros, nos hacen ver que Dios siempre escucha nuestra oración. Él es un Padre bondadoso y misericordioso que se apiada de sus hijos que suplican su ayuda, y muchas veces lo hace a través de sus grandes amigos: los santos.

Juan XXIII en la canonización: ‘Martín de la Caridad’

Martín de Porres nació en Lima en 1579. En su persona se ve confirmado el evangelio: “El que se humilla será ensalzado”. Este hombre que sintonizaba con la oscuridad de su piel y que disfrutaba en Dios al verse humillado y postergado, pasados los siglos se convirtió en un santo que centra en su persona los dos continentes: Europa y América. San Martín es querido por todos, invocado por ricos y pobres, enfermos y menesterosos, por hombres de ciencia y por ignorantes. Su imagen o su estampa va en los viajes, está en las casas y en los hospitales, en los libros de rezo y en los de estudio. Para ser santo, es preciso ser humano; para ser humano, es indispensable ser sensible y tierno. Y precisamente, en su ternura hacia los pobres y en su sensibilidad frente al sufrimiento de los más débiles, radica el innegable atractivo de la santidad de Martín de Porres.

Con la ayuda de varios ricos de la ciudad fundó el Asilo de Santa Cruz para reunir a todos los vagos, huérfanos y limosneros, y ayudarles a salir de su penosa situación. Recogía enfermos y heridos por las calles, los cargaba sobre sus hombros y los acostaba en su propia cama. Sus obras de caridad se multiplicaron y los frailes se quejaban de que Martín quería hacer del convento un hospital, porque a los enfermos que no eran recibidos en el nosocomio los cuidaba y mimaba como una madre. Algunos religiosos protestaron, pues infringía la clausura y la paz. “La caridad está por encima de la clausura”, contestaba Martín.

Todos le tenían por santo, era el ángel de Lima. Aquel esfuerzo sobrehumano lo debilitó y cayó enfermo. Él sabía que no saldría de aquella enfermedad. Tenía 60 años de edad, sintió que se acercaba el momento, y pidió a los religiosos que le rodeaban que entonasen el Credo. Mientras lo cantaban, entregó su alma a Dios; era el 3 de noviembre del año 1639.

Al recordar a este santo peruano venerado en el mundo entero, a la luz de las bienaventuranzas no podemos olvidar las palabras de su santidad Juan XXIII, pronunciadas en la ceremonia de la canonización del 6 de mayo de 1962: «Martín nos demuestra con el ejemplo de su vida, que podemos llegar a la salvación y a la santidad por el camino que nos enseñó Cristo Jesús… Ojalá que el ejemplo de Martín enseñe a muchos la dulzura y felicidad que se encuentra en el seguimiento de Jesucristo y en la sumisión a sus divinos mandatos». Y añadió: “Es Martín de la Caridad”.

Hoy como ayer, San Martín de Porres –primer santo americano de color–, continúa guiándonos con el ejemplo de su virtud y fidelidad a la amistad con Dios Padre, con Jesús nuestro Señor y Salvador, y con la Virgen María, nuestra amada Madre.

Cada martes por la noche sus devotos le cantan: “Son tus hermanos… los que hoy llegan fervientes a tu altar,/ danos la luz que iluminó tu mente;/ danos la fe que te enseñó a triunfar…/ Protégenos; tu caridad sagrada…”.

Fuente: zenit.org/es

Festividad de San José, esposo de María y padre de Jesús

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San José y el Niño Jesús (Francisco Salzillo)

Yo seré para él un padre, y él para mí un hijo.

No me ha acaecido hasta ahora el haberle suplicado cosa alguna que la haya dejado de hacer. Sólo pido por amor de Dios que lo pruebe quien no me creyere y verá por experiencia el gran bien que es encomendarse a este glorioso patriarca y tenerle devoción; en especial, personas de oración siempre le habían de ser aficionadas. Que no sé cómo se puede pensar en la Reina de los ángeles, en el tiempo que tanto pasó con el Niño Jesús, que no den gracias a San José por lo bien que les ayudó en ellos.

Vi a Nuestra Señora…luego me pareció asirme de las manos de Nuestra Señora. Díjome que le daba mucho contento en servir al glorioso San José.

Santa Teresa de Jesús

El bienaventurado San José representa la personificación del padre bueno y ejemplar, entendiéndose desde una paternidad sana y vital, que nos muestra el modelo ideal de padre para los tiempos que corren; y que además, contribuye a valorar la familia como el núcleo que nos proporciona continuamente, como una auténtica bendición, amor y seguridad. Conocer  a San José nos ayuda a entender un poco mejor el misterio de Dios.

José de Nazaret, piadoso y humilde a los designios del Señor, fue solícito con su esposa María, buen padre y custodio de la Sagrada Familia. Hombre justo por la voluntad de Dios, sirvió de ejemplo a Jesús con sus obras de fe y amor:

Lo que el Espíritu Santo ha obrado, lo ha obrado para los dos. Justo es el hombre, justa es la mujer. El Espíritu Santo, apoyándose en la justicia de los dos, dio un hijo a ambos (San Agustín, Serm.51, c.20)

El Papa Pío IX declaró y constituyó a San José Patrono Universal de la Iglesia, el 8 de diciembre de 1870. De este modo la Iglesia tributaba al beatísimo José, con sumo honor y alabanzas, la sublime dignidad que Dios le confirió.

san josé 3

Oración a San José (Papa León XIII)

A Vos, bienaventurado José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de vuestra Santísima Esposa, solicitamos también confiadamente vuestro patrocinio. Por aquella caridad que con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, os tuvo unido y por el paterno amor con que abrazasteis al Niño Jesús, humildemente os suplicamos que volváis benigno los ojos a la herencia que, con su sangre, adquirió Jesucristo, y con vuestro poder y auxilio socorráis nuestras necesidades.

Proteged, oh providentísimo Custodio de la Divina Familia, la escogida descendencia de Jesucristo; apartad de nosotros toda mancha de error y de corrupción; asistidnos propicio desde el cielo, fortísimo libertador nuestro, en esta lucha con el poder de las tinieblas; y como en otro tiempo librasteis al Niño Jesús de inminente peligro de la vida, así ahora defended la Iglesia santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, y a cada uno de nosotros protegednos con perpetuo patrocinio para que a ejemplo vuestro y sostenidos por vuestro auxilio, podamos santamente vivir, piadosamente morir, y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza. Amén.

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Santoral - San José

San José, modelo de cristianos

Novena en honor a San José: Oraciones y reflexiones

El secreto de Fray Escoba

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Convento de Santo Domingo (Lima - Perú)

Negro con alma de nieve,
vestido de blanco y negro
¿qué hiciste que en pocos años
te has ganado al mundo entero?
 
Si tu vida fue sencilla
y obscuro tu nacimiento;
si por ser negra tu piel
te miraron con desprecio
y por baja condición
te negaron los derechos,
¿por qué los grandes del mundo
buscan hoy tu valimiento?
 
Si toda tu ciencia fue
cuidar de pobres y enfermos,
manejar con gran pericia
las tijeras de barbero
y barrer día tras día
en los claustros de un convento,
¿por qué invocan hoy tu ayuda
los sabios y los discretos?
 
Si no tuviste poder,
arte, ciencia, ni dinero,
con que los hombres conquistan
honra, fama y nombre excelso,
¿por qué tu nombre pregonan
las gentes del mundo entero?.
¿Qué hiciste, pues, Fray Escoba?.
¿En donde está tu secreto?.
 
Yo sé muy bien lo que hiciste.
Tu secreto he descubierto.
Sé que aprendiste de Cristo
lo que dijo en su Evangelio:
“Quién en la tierra se humilla
será ensalzado a los cielos”.
Y tú, Martín, en el mundo
¡supiste hacerte pequeño!.
 
Negro con alma de nieve,
vestido de blanco y negro,
¡enséñame a ser humilde
y a vivir según tu ejemplo!.

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